domingo, 16 de julio de 2017

Libro Antigüedades prehistóricas de Andalucía

 De hoy en un año, aproximadamente

Se cumplen 150 años de la impresión del libro Antigüedades prehistóricas de Andalucía, un libro del almeriense Manuel de Góngora y Martínez que supone el primer libro sobre prehistoria llevado a la prensa en España.


Portada de la versión facsímil de 1991 del libro de Góngora

Manuel de Góngora y Martinez (Tabernas, Almería, 1822 – Madrid 1884), era cuando publicó su libro, Catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Granada y Correspondiente de la Real Academia de la Historia. Sin embargo su formación académica había sido, en principio, filosofía y derecho.
Pero también fue un empecinado coleccionista de libros y antigüedades, con una magnífica colección numismática. Durante quince años recorrió la agreste Andalucía para recopilar información sobre los vestigios más primitivos de nuestra cultura con lo que escribió el libro que hoy nos ocupa. Así viajo por Granada, Córdoba, Jaén y Almería y centro su interés en el área de la prehistoria, ciencia nueva aún y en la que pocos tenían fe, en lugar de los estudios greco-romanos tan en boga en su época.
El 22 de julio de 1868 firmaba la dedicatoria de su libro a su amadísima esposa Amalia del Carpio en la que deja ver claramente las amarguras sufridas para la elaboración y publicación de su trabajo.
Ya ves, mi queridísima Amalia, cómo la Providencia ha querido que veamos terminada la primera parte de mis empresas literarias, y cómo con su auxilio no he encontrado muerte oscura y miserable en apartada aldea ó en solitario barranco.
A ti que  has sabido soportar las privaciones y los cuidados que nos imponía la necesidad de terminar mi empeño, calificado por tantos de locura rematada; á t í, modelo de esposas y de madres, va por si solo mi libro para colocarse bajo el amparo de tu cariño. ¿Cómo dudarlo?  Tú lo acogerás con lágrimas en los ojos; tú que eres modelo de toda virtud,  fiel espejo donde se retrata la felicidad de tu esposo y de tus hijos; y acaso llegue un día en que, con esto libro en la mano, les digas cuánto los quería su padre y cuán inquebrantable mi inmensa fe en la santa aristocracia del  trabajo.

Los precedentes
A nuestro hombre un primer libro le fue saboteado por las críticas feroces y la difusión de parte de las inscripciones y dibujos de piezas arqueológicas contenidos en el original confiado a un amigo lo que   condujo a la paralización de la edición ya a punto de entrar en la imprenta. Tras el incidente  se empeño en hacer otro libro aun mejor, no sabemos si por revancha o por pundonor, que eso queda a la imaginación del lector.
Sin ayuda para su empresa debió vender la biblioteca y una finquita heredada de su padre para poder pagar los gastos que sus continuos viajes le obligaron a hacer por Andalucía así como pagar fotógrafos y dibujantes para ilustrar su obra.  El 15 de marzo de 1867 recibe contestación del Marqués de Gerona alabando la obra de Góngora y animándole a presentarla en Madrid ante la Real Academia. Y el 5 de mayo 1867 carta de Góngora al marqués de Gerona dándole las gracias. Por fin en septiembre de 1867 se publica la Real Orden por la que se manda la compra de 300 ejemplares. Lo que de algún modo es el respaldo definitivo para su publicación.
Una vez más a poco de publicarse la obra la furibunda critica de un profesor se despachó a gusto con el “intruso” como nos ilustra en su trabajo José Beltrán:
En palabras de su crítico Antonio Machado: “...para los geólogos y naturalistas que se ocupan con entusiasmo de estos trabajos, la obra del Sr. Góngora produce una impresión desagradable y un doloroso sentimiento; …absortos en la contemplación de la sencilla alfarería, olvidaron que hay una ciencia positiva, exacta, que investiga las capas de los terrenos para remontarse a su origen, que conoce por el estado de los huesos la mayor o menor antigüedad… que distingue los que, perteneciendo a las razas humanas, difieren de las variedades actuales” (Machado, 1869: 37); y, de esa forma, “…imposibilitaron el conocimiento de la superposición de los objetos: y al ofrecerlos todos en conjunto, descritos aisladamente y representados con láminas, no pueden deducirse legítimas consecuencias de su antigüedad y colocación geológica, o de su cronología positiva” (Machado, 1869: 38). Si bien debe contarse con una valoración más positiva, si lo vemos fuera del fragor del momento y desde una perspectiva histórica (Pastor y Pachón, 1991; Beltrán y Belén, 2007: 116–117).               

El corporativismo y gremialismo es tan antiguo como el hombre, por desgracia. Este patán busca sin duda un poco de luz bajo los focos robados del libro de Góngora. Tal vez le pesara no ser él quien publica la primera obra sobre prehistoria en España y los descubrimientos de Murciélagos y Fuencaliente.
Pastor y Pachón opinan que "... Góngora no es un arqueólogo cualquiera, es el máximo exponente de la arqueología del sigo XIX..." 

La cueva de los Murciélagos

El autor dedica de la página 21 a la 125 a la cueva de los Murcielagos y nos muestra el relato de sus descubrimientos, de los que hacemos resumen, según sus propias palabras.
En las primeras estribaciones australes de la Sierra Nevada, cerca de la marina, entre hondísimos barrancos á que dan origen altas y continuadas cordilleras cubiertas de alegres viñedos, y sobre estratos calizos cuajados de petrificaciones, desplega la villa de Albuñol sus casas en anfiteatro, rodeadas hacia la parte del Sur por naranjos y limoneros.
La no lejana villa de Adra viene á caer mirando hacia el Sudeste, y la fortaleza de la Habita al Mediodía, ambas sobre el mar; el rio de Órgiva y todo el territorio alpujarreño á quien hizo famoso el levantamiento de Aben-Humeya, corren por el cierzo; y en la banda de Poniente están Velez de Benaudalla, Motril y Salobreña.


Mapa con la situación de la cueva

Albuñol, pues, hállase en la costa de la provincia de Granada; es una de las cabezas de sus partidos judiciales y del distrito marítimo; al de Torbiscon perteneció desde principios del último siglo hasta el primer tercio del actual: durante los reinados de la casa de Austria, era una de las florecientes poblaciones de la taha del Cehel Grande; mientras la dominación agarena veíase enclavada en la cora de Elvira; y si hubo de existir en la edad romana, debió depender de la capitanía y obispado de Abdera, cabeza de los pueblos á quienes llama bastidos  Estrabon y lo mismo Ptolemeo (añadiendo éste, que se estimaban peñoso cartagineses); los cuales, según la mejor inteligencia de Plinio, estaban adscriptos al convento jurídico de Astigi (Ecija). En tiempos remotísimos toda aquella tierra tocaba á los mastienos, como parece del testimonio de llecateo Milesio, que vivió cinco siglos antes de la era cristiana. Tiene bastante parentesco el nombre de Albuñol con el de Albuniel, cortijada entre Jaén y Granada, en cuyo sitio he demostrado que estuvo la mansión de Viniolis, conocida por el itinerario de Antonino Caracalla. Y contando los pueblos túrdulos uno llamado Viniolis, ¿no pudo haber otro con igual denominación en los bástulos?  Son  la villa de Albuñol amenaza y daño constante, la rambla de Ahijon, en el lado occidental, y la de Aldáyar por el oriente; y forma esta última el arroyo de los Puñaleros, nombre que recuerda los asesinatos de los monfíes de las Alpujarras, cuando el rebelión de los moriscos, y el de la Alcaicería, más bajo, hacia donde nace el sol. Puñaleros, cuyo trayecto es como de una legua, tributa sus aguas á la Alcaicería, que nace no lejos de Murtas, y recorre legua y media de áridos barrancos hasta el lugar en que aquel se le une.
Acercándose cada vez más aquí las raíces de las contrapuestas montañas, forman un lecho profundísimo al torrente, por lo cual, y en el espacio de casi media legua, se denomina de las Angosturas; las cuales terminan en la rambla de Aídáijar. Esta, despues de un curso brevísimo, confunde al Sur de la villa su turbio caudal con el Ahijon, y pierden su nombre ambos torrentes en la rambla de Albuñoh que, después de una legua, lleva también sus aguas al mar, por el lado oriental de la Rabila.



Plano de la cueva de los Murciélagos.

En las Angosturas, la compacta caliza de los dos lados se alza formando saltos y precipicios espantosos, como el del Aguila; y alguna escasa y bravía vegetación caracteriza más la desnudez de aquellos tajos y derrumbaderos. Caminando desde Albuñol hacia Oriente sin apartarse del lecho de la rambla de Aldáyar y por ásperas cuestas, en espacio de casi tres kilómetros, al salir de una muy corta meseta (Fig. 1.a) sorprende al caminante la profundidad de un abismo espantoso, en el cuál lábrese con rapidísimo descenso blanca y estrecha senda, como cinta suspendida sobre el precipicio; y por ella es fuerza bajar, si el curioso tiene empeño en ver la ya para siempre famosa Cueva de los Murciélagos. El tajo, por allí de ciento veinte metros sobre el fondo de las Angosturas, como que se complace en mostrar al viajero la negra boca de la caverna, á cincuenta metros del lecho del barranco y sesenta de la meseta, de donde parte la suspendida senda que á la cavidad conduce. Tuerce luego está pendiente hacia el Sur en sentido casi horizontal, cortada á la siniestra mano por la línea vertical de la roca.
La Cueva de los Murciélagos debe su nombre tradicional á la multitud de los que allí se albergan. Entre las condiciones características de nuestros montañeses alpujarreños, se distinguen singular afición por lo maravilloso y valor que raya en temeridad. No hay, pues, en el país, sitio notable que no tenga su tradición de antigua hazaña, milagro y tesoro escondido por fugitivo morisco, ni nido de águila á donde no llegue la mano de aquellos ágiles montañeses. A la Cueva de los Murciélagos no faltaba, como era natural, su tradición de tesoros.
En el año 1831, Juan Martin, propietario de las próximas Majadas de Campos, logró penetrar en la cueva á fuerza de arrojo y de paciencia, avanzando por las hendiduras y filetes de la roca. Vio que formaba un recinto semicircular, y varios peñascos que obstruían el paso á otro boquete interior, y el suelo cubierto con espesa capa de guano, acumulado allí por los murciélagos durante muchos siglos. Juan Martin aprovechó para sus tierras aquel fecundo abono, y como viniesen poco á poco á ensanchar la senda que al antro conducía, las continuas visitas de amigos y conocidos, llegó á servir la caverna para encerrar ganados.
En este medio tiempo se hubo de encontrar en ella alguna muestra de mineral plomizo, cuya abundancia y riqueza se fantaseó á gusto del deseo, en alas de la afición que tienen aquellos naturales á exploraciones mineras; lo cual bastó y sobró para que en el año de 1857 se formase una compañía, al intento de beneficiar la cueva, como depósito de minerales. Dióse principio á las exploraciones despejando la entrada interior de los peñascos que la obstruían; cuando de repente se ofreció á la vista de los mineros un anchuron, y antes de llegar á él, en una corta mina y en sitio especial y como privilegiado, tres esqueletos, uno de los cuales, de hombre seguramente, ceñía ruda diadema de oro puro de veinte y cuatro quilates y peso de veinte y cinco adarmes, cuyo valor intrínseco es el de sesenta escudos. Mi distinguido amigo el señor D. Andrés de Urízar, conserva en su poder alhaja tan inapreciable. Es su forma extendida la del siguiente grabado; y puede verse con su propio color en la figura 1.a de la lámina I.


Diadema de oro encontrada en la cueva de los Murciélagos.

El plano, mejor que toda descripción por minuciosa y puntual que se haga, sugerirá la idea más exacta de esta caverna, que á veces se estrecha y vuelve á ensancharse, torciendo ya á un lado, ya á otro, con la libertad propia de la naturaleza. En dicho plano muestra la letra fí el lugar de este hallazgo; la C el sitio donde se encontraron otros tres esqueletos, puesto el cráneo de uno de ellos entre dos peñones, y al lado un gorro de esparto con manchas que estimaron de sangre los exploradores, y tan fresca según ellos, que parecía reciente (Nota i.9>. Cronista fiel de los sucesos, me limito á apuntar un hecho que unánimes aseguran los actores v testigos presenciales, todos hombres de conocida honradez. Pero sin que yo le dé crédito ni quiera arrebatárselo, correrá parejas la sangre fresca de la Cueva de los Murciélagos, con la luz perpetua de los quietorios romanos, tan afirmada por unos, tan negada servado, vestido con túnica de piel, abierta por el costado izquierdo, y sujeta por medio de correas enlazadas; mostrando collar de esparto de cuyos anillos pendían sendas caracolas de mar exceptuando el anillo del centro, que ostentaba un colmillo de jabalí labrado por un extremo. Estuvo sin duda adornado el esqueleto con zarcillos de piedra negra, pendientes de otro objeto que no se encontró, pues eran de una sola pieza sin interrupción ni entrada.
El esqueleto de la diadema vestía corta túnica de tela finísima de esparto asimismo los otros, aunque algo más, sendos gorros de la propia materia cuáles doblado su cono, cuáles de forma semiesférica; v el calzado, también de esparto alguno primorosamente labrado.
Babia junto á los esqueletos cuchillos de esquisto, servado, vestido con túnica de piel, abierta por el costado izquierdo, y sujeta por medio de correas enlazadas; mostrando collar de esparto, de cuyos anillos pendían sendas caracolas de mar exceptuando el anillo del centro, que ostentaba un colmillo de jabalí labrado por un extremo. Estuvo sin duda adornado el esqueleto con zarcillos de piedra negra, pendientes de otro objeto que no se encontró, pues eran de una sola pieza sin interrupción ni entrada.
El esqueleto de la diadema vestía corta túnica de tela finísima de esparto; asimismo los otros, aunque algo más toscas, sendos gorros de la propia materia, cuáles doblado su cono, cuáles de forma semiesférica, y el calzado, también de esparto, alguno primorosamente labrado.


Objetos de esparto y fibras recuperados de la cueva de los Murciélagos.

Había junto á los esqueletos cuchillos de esquisto, instrumentos y hachas de piedra,  cuchillos y flechas con punta de pedernal  pegadas á toscos palos con betún fortísimo, hasta el punto de romperse antes el asta que el betún; muy bastas, pero cortantes armas de guijarro, y otras guardadas en bolsas de esparto; vasijas de barro, como el que se encuentra en otras sepulturas del reino granadino, de que hablaré después; un gran pedazo de piel extremadamente gruesa; cuchillos y punzones de hueso, cucharas de madera trabajadas á piedra y fuego, con el cazo ancho y prolongado y el mango sobremanera corto, y con un agujero para llevarlas colgadas. En diferentes parajes de la cueva, y especialmente en el punto E del plano citado, encontraron los exploradores sobre cincuenta cadáveres, todos con sus calzados y trajes de esparto, á estilo de las cotas de malla sendas armas de piedra y de hueso como las ya descritas, y un alisador de piedra. Cerca de sí tenía cada cual de los tres esqueletos, que estaban en el sitio determinado con la letra C en el plano, un cesto ó bolsa de esparto, cuyo tamaño variaba de seis á quince pulgadas y dos llenos de cierta como arenosa tierra negra, que tal vez fuera alimentos carbonizados por la acción del tiempo, y otros varios cestillos ó bolsitas con mechones de cabellos ó flores, ó gran cantidad de adormideras y conchas univalvas. Descubridores felicísimos, ignorantes del verdadero tesoro con que os brinda la fortuna, respetad este asilo de la muerte; deteneos un instante, no paguéis tributo á la común ceguedad: por breves horas dejad que la ciencia observe y anote uno por uno los objetos, la posición de los cadáveres, la traza y medida de los trajes, el lugar de las armas, la forma de los utensilios de barro y que pueda sacar consecuencias firmes y decisivas acerca de la raza, de la religión, de las prácticas funerarias, de la indumentaria, de la cerámica de esta gente desconocida! La sequedad del lugar, el nitro de que estaban revestidas las paredes ú otro agente difícil de señalar, habían conservado perfectamente los cadáveres, trajes, y utensilios. Más de cuarenta siglos han respetado esa necrópolis. No la despedacéis vosotros en un día como dementes é insensatos. ¡Mas, ay, qué poco saben los hombres de lo que vale mucho, y de lo que nada vale! Los esqueletos estaban cubiertos de carne momia; las vestiduras y los cestos conservaban sus primitivos colores. La Caverna de los Murciélagos hubiera sido un libro abierto y de fácil é inapreciable lectura. Más por desgracia los mineros solo buscaban metales; considerando las hachas como piedras de toque, y encendidos en codicia por la diadema de oro, todo lo volcaban, confundían y despedazaban frenéticos, vaciando cestos y rompiendo jarros, desarticulando cadáveres y lanzando tan preciosos despojos por el derrumbadero á la profundidad del barranco.
El Sr. Urízar pudo adquirir, además de la diadema de oro, tres instrumentos de piedra. A la generosidad del Sr. D. Juan de Rivas y Ortiz, que ha enriquecido mi trabajo con láminas bellísimas, debo nueve cestos, de los cuales son los citados ya en la primera lámina; una especie de patera de barro, una gran cuchara de madera, un cuchillo de hueso con agujero para llevarlo colgado, un pequeño disco de barro y varios mechones de cabellos y semillas de adormideras, depositados en los cestillos como tierna memoria.



Cerámicas halladas en Los Murciélagos


Otras cuevas
Y en su relato se detiene para hacer mención a una serie de cuevas que entiende son de interés.

Más antes haremos especial mención de la cueva de la Morcíguilla, situada en medio de un tajo como la de Alhuñól, una legua al poniente de Serón (Almería u en el arroyo del Angosto. Descubriéronla casi en los tiempos que la de Albuñól, y en ella encontraron tarnvasíja de barm, rien esqueletos humanos depositados en la misma forma, que en la de los Murciélagos y armas de cobre y vasijas de barro. También vestía las paredes de este antro gran cantidad de nitro, para cuya explotación se planteó costosísima fábrica. Muy dignas serian también de reconocerse y explorarse la cueva de los Clavos, en el cerro del Mencal (Pedro Martinez); la de la Botica, en unos terreros cerca de Gorafe; la de Joraique, casi en lo alto de un horrible tajo de más de mil metros, entre los pueblos de Dólar y
Huéneja, del marquesado del Zenete; todos en el partido judicial de Guadix.
El viajero, que saliendo de Granada con rumbo ai Occidente, andadas seis leguas, llega al Tocón, encuéntrase con un riachuelo en dirección de Norte á Sur, que corre por entre ásperas cañadas y cerros cubiertos de pinos. Alguna arrinconada casilla se divisa en aquella fragosidad; hasta que despues de cinco fatigosos cuartos de legua, arroyo arriba, por aventurado camino, precipicios y cuestas violentísimas, descúbrense unas pequeñas vegas, circundadas por larga fila de muy valientes rocas á que dicen Las peñas de los Gitanos, término y jurisdicción de Monte frió. Entre sus inmensas cortaduras y callejones hay numerosas cuevas. Allí he descubierto yo mismo huesos humanos, cascos de vasijas de barro ceniciento y armas de piedra, rotas en su mayor parte. Cinco de ellas conservo y en una resalta materia caliza, acumulada por la lenta acción de los siglos. Hoy que la atención de los doctos se halla convertida á estudiar los monumentos prehistóricos, convendría que la Dirección general de Instrucción pública dispusiera, que hombres competentes explorasen la cueva nombrada Raja de la Mora, que he recorrido hasta la profundidad de 26 metros, asegurándome los cortijeros de las inmediaciones que nadie ha logrado verle el fin. Con otras muchas cavernas naturales brindan estas  Peñas, que entonces pudieran ser discretamente reconocidas, cosa que á mí no me ha sido posible. Las que gozan por allí de más nombradla son la del Algarrobo, la de los
Llanos del Torcedor, la de Malaspatas en la Moya de la Camarilla, la Ahumada, Cueva Larga y la de las Tontas. Erigiéndose en activas exploradoras la ciencia y la buena fé, con oportunos auxilios del Gobierno, todavía quizá se consigan descubrimientos inestimables. Estas, sierras de Montefrío, provincia de Granada, se unen á las de Alcalá-la-Real, en la de Jaén, y á las de Cabra, Zuheros y Luque en la de Córdoba; todas con monumentos, ya prehistóricos, ya romanos, dignos de muy especial consideración y estudio. Bien quisiera distraer con ellas al lector benévolo apartando un instante su imaginación de épocas tan lejanas y oscuras, y engolfándole en más conocidas edades, ahora con el intento de buscar en Alcalá-la-Real la inscripción en que parece constar su nombre primitivo de Apufagla ó Apufacla, equivalente por ventura al de Aglaminor, que Plinio menciona (111, 20, 10); ya para hacerle estudiar en Cabra el monumento que en el año 829 U. C. 74 de J. C. erigieron los Egabreases á Vespasiano por haber otorgado á los españoles el derecho de ciudadanos de Roma, consagrándolo juntamente al dios Apolo, numen tutelar de la ciudad eterna ; ya para mostrarle en Carcabuey vestigios de Ipolcobulco, nombre que parece traer su origen del mismo que tuvo la actual Porcuna…”

Fuencaliente y Los Letreros
Igualmente se para a detallar las pinturas de los abrigos de Peñas Escritas de Fuencaliente y de la de Los Letreros de Veles-Rubio con profusión de comparaciones y la publicación de la reproducción de algunas de sus principales pinturas.

Los de Fuencaliente son todavía de mayor interés é importancia. Cerca de una legua al Oriente de la villa, en un estribo de la sierra de Quintana y sitio de Piedra Escritá (cargando el acento en la última sílaba), hay un lugar casi inaccesible, habitación de fieras y cabras monteses.
Pasado el rio de los Batanes y el de las Piedras, mirando á la parte por donde se pone el sol y á la villa, se cortó á pico de espiochas con arte y simetría en remotísima edad, la falda del peñasco y sierra, que es de pedernal fino, dejando una fachada ó frontispicio de seis varas de alto y otras tantas de ancho, y abriendo allí dos cuevas contiguas que entran por ancho y acaban en punta, ó sean dos nichos triangulares pulimentados en sus cuatro caras. En los dos frentes exteriores de izquierda y derecha, aparecen más de sesenta símbolos ó geroglíficos escritos con modo rústico y sencillo por el dedo índice de ruda mano y con tinta rúbrica bituminosa. Los nichos, como de vara y media de altura, una de profundidad y media en la boca, están cubiertos por la durísima é inmensa piedra de la montaña. Fórmase como un atrio ó explanada delante del monumento, v le defiende un valladar hecho con los peñascos que se arrancaron de allí, robustecido por enebros, quejigos v alcornoques. La media luna, el sol, una segur, un arco y flechas, una espiga, un corazón, un árbol, dos figuras humanas y una cabeza con corona, se destacan entre aquellos signos, albores de la escritura primitiva. Ilélos aquí tales como los copió ante el escribano de la villa, Josef Antonio Diaz y Perez y el alcalde Alfonso de Rerunbé, D. Antonio Lopez y Cárdenas, hermano del erudito cura de Montoro en 20 de mayo de 1783. Primera inscripción en el frente exterior de la izquierda. Segunda en la primera cara triangular del primer nicho ó cueva. Tercera en la según. Cuarta en la primera  cara triangular de la segunda cueva. Quinta en la segunda. Sesta en el plano exterior de la derecha que vuelve piramidalmente ya hacia el norte.



Reproducción de las pinturas Fuencaliente.

Como á un cuarto de legua al cierzo de este sitio, está el que llaman la Batanera, donde en espantosa catarata se despeña á gran altura el rio de los Batanes. A su orilla izquierda
yerguese otro peñasco vivo, cortado por arte, formando cara hacia la parte del cierzo, de cinco varas y media de alto por tres de ancho, también con símbolos y geroglíficos en tinta rúbrica; pero hallándose al descubierto, los ha borrado el agua en no pequeña parte. Los que se pudieron copiar fueron estos. Por complacer al conde de Floridablanca, hizo Cárdenas desportillar un pedazo del ángulo inferior izquierdo con cuatro figuras, de ellas la de un sitio, y lo remitió al gabinete de Historia Natural de esta corte.
A veinte pasos rio abajo en un peñascar se vieron estos signos .Y como á diez pasos hay sobre el rio otra peña cortada formando un plano de dos varas y en él estos otros jeroglíficos. Buena ocasión se me presentaba aquí de lucirme con  la erudición greco-romana del buen cura de Montoro, procurando antes decir mil pestes de él, para que nadie entrase en codicia de leerle, acomodándome á la maña de ciertos críticos, pescadores y cazadores, que saben promover altercados con los doctos para chuparles la savia ó entrar á sangre y fuego por los libros. Pero como no he de ser otro que el que Dios me hizo, sigo distinto rumbo, y doy lo que es suyo al buen Lopez de Cárdenas.
Sin embargo, alguna cosa pudiera decirse aquí sobre los lucos y bosques sagrados de las primeras gentes, y sobre el deseo innato en el hombre de transmitir con signos más ó menos elocuentes á sus hijos el recuerdo de sucesos que enardecieron su imaginación, ó llenaron de placer ó de amargura su alma.



Dibujos de la cueva de los letreros de Vélez Rubio

Son un total de 30 cuevas y abrigos los descritos y más de la mitad explorados directamente por el propio Góngora. Era sin duda un gran explorador y viajero.


Listado de las cuevas mencionadas


DENOMINACIÓN
MUNI./ LUGAR
DESCRIPCIÓN
CUCA
Murciélagos
Albuñol (GR)
El autor dedica de la página 21 a la 125 a la cueva
40167
Morciguilla
Serón (AL)
Pág. 56
“Cueva de la Morciguilla situada en un tajo como la de Albuñol, una legua al poniente de Serón (Almería) en el Arroyo del Angosto” y en la que también se encontraron restos arqueológicos.

10313
Cueva de los Clavos.
Cerro del Mencal,  Pedro Martinez
Página 57

la de la Botica,
cerca de Gorafe


Joraique
Entre Dólar y Huenajar.



La del marquesado de Zenete,

Todas en partido judicial de Guadix,


Raja de la Mora de 26 metros de profundidad.
Montefrio

40519
La del Algarrobo.



de Malas Patas,
En llanos del Torcedor


la Ahumada
Hoya de la Camarilla


La de Castro

Pág. 61
Al hablar de Zuheros y sus sierras menciona la existencia de varias cuevas: … cavernas casi todas naturales pero modificadas las más por el hombre.

de la Villa



de la Virgen



de la Fuente



de Menga

Nada que ver con los dólmenes.

la cueva Jurada



de la Tinaja,



la del Fraile,



de la Parida,



la de Rodrigo,



de la Gitanilla,
Donde dicen está encantada una cabra.


la de Cucharero



la de Arrebola



de los Murciélagos,

Casi un cuarto de legua al Este, en la cañada de Malos-Vientos.
Se refiere a la famosa cueva de Zuheros y de la que hace una amplia descripción.
30183
del Puerto

Pág. 62
“En la sierra que corre desde Zueros al Laderón, , y así menciona también,

la Cuevas Escritas

que son varias y merecen un detenido reconocimiento

Cuevas de Carchena (Baena)



Piedra Escrita
Fuencaliente


 Los Letreros

Vélez-Blanco




EPÍLOGO

La obra original no es difícil de obtener pero si  algo cara para su adquisición caprichosa. Sin embargo existen ediciones facsímiles a buen precio. Una de la Universidad de Granada y otra de Editorial MAXTOR y también una digitalización en la Biblioteca Virtual de Andalucía: http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/consulta/registro.cmd?id=7965  de donde se puede descargar de forma gratuita en formato PDF.
En cualquiera de sus soportes anímate a conocer esta obra singular de un andaluz brillante.
A sus detractores deseamos recordarle como al Cardenal Cisneros, en la película de Ridley Scott, en disputa con Cristóbal Colón: si usted pasa a la historia es solo porque ha tenido trato con él.
Es, tal vez, uno de esos andaluces que inspiraron los versos:
Hombres  de luz, que a los hombres,
alma de hombre les dimos.

Feliz verano.
José Antº Berrocal. 

Bibliografía y notas
ASQUERINO FERNANDEZ, Mª Dolores (1990) PANORAMA ACTUAL DE LA PREHISTORIA EN LA SUBBETICA CORDOBESA. Primeros Encuentros de Historia Local. La Subbética. Córdoba.
Beltrán Fortes, José (2010) Historia de la Arqueología andaluza de 1860 a 1936.
En el marco vital de Luis Siret (1860-1934)  I Congreso Andaluz de Prehistoria. Sevilla.

GÓNGORA Y MARTINEZ, MANUEL DE (1868). ANTIGÜEDADES PREHISTORICAS DE ANDALUCÍA, MADRID.IMPRENTA Á CARGO DE C. MORO. 159 pp.+ laminas +planos y estampas.

GÓNGORA Y MARTINEZ, MANUEL DE (1991). ANTIGÜEDADES PREHISTORICAS DE ANDALUCÍA, MADRID.IMPRENTA Á CARGO DE C. MORO. 159 pp.+ laminas +planos y estampas. Edición facsímil. Estudio preliminar de Mauricio Pastor Muñoz y Juan Antonio Pachón Romero (Pág. IX-LXV) Edi. Universidad de Granada.

GONZALEZ RÍOS, M.L. (1989) Sección libros en BMAE, nº 3, pág 25-28. Granada.


MACHADO Y NÚÑEZ, A. (1869): “Congreso internacional de Arqueología prehistórica”, Revista Mensual de Filosofía, Literatura y Ciencias, I, pp. 33–39 y 281–287.

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miércoles, 14 de junio de 2017

Campamento vs Encuentro

De los eventos singulares de la espeleología andaluza están sin duda la llamada Operación España 71. En agosto de 1971 se celebro en las localidades de Montejaque y Benaoján el IV Campamento Nacional lo que va a suponer la primera incursión de Andalucía en la vida de la espeleología  Española.

Su relato pormenorizado lo podéis leer, de la mano de Loreto Wallace,  en el siguiente enlace:

http://memorias-subterraneas.blogspot.com.es/2015/07/iv-campamento-nacional-de-espeleologia.html


Portada de la memoria del campamento.

Esta memoria salio con casi dos años de retraso, cuando ya nadie pensaba que la editaríamos. Es lo que tenia hacer una obra entre varios cuando se escribía a maquina y el correo era postal de modo que originales para arriba, correcciones para abajo. En fin un ajetreo que duro dos años terminar el librito. Claro que hubo que hacer las topografías, redactar los informes, cotejar los datos. Había que crear.

Hoy en los encuentros la publicación se realiza primero para que la tengan los asistentes al llegar. Eso significa que el encuentro es meramente lúdico y aporta nada o muy poco. Es el equivalente a una feria espeleológica. Y a eso debemos tender cada día más aunque dándole un carácter informativo y formativo aprovechando la concurrencia humana. Las campañas y exploraciones han tomado un rumbo propio y no son necesarios esas ostentosa "Operación España" ni "Campamento  nacional", lideradas por las propias federaciones, para explorar las más extensas redes de galerías o los más insondables pozos. Hoy un grupo de media docena de buenos espeleólogos son capaces de enfrentarse a cualquier reto, y con éxito. Las organizaciones más multitudinarias deben reservarse para congresos y encuentros donde su magnitud supere la capacidad de un club y sea necesaria la intervención de la estructura federativa para abordarlo.


Acceso al primer lago, por Hundidero, con escalas electrón

Parada en la Gran Estalactita

Esperando transporte en la estación de Benaoján, tras la travesía.

Tarde campamental.



José Antonio Berrocal.
Fotos: Loreto Wallace y Actas Operación España 71


martes, 13 de junio de 2017

Cueva de Valgornera

Cuando la orfebrería se hace piedra
La joya subterránea de España está en las Islas Baleares. Un dédalo de más de 70 kilómetros se asienta en el termino de Llucmajor, en el lugar del Pas de Valgornera, que da nombre a la inmensa caverna. Se ubica en ese punto intermedio del nivel freático que hace que una parte sea aérea y otra sumergida. Nadar por sus cálidas aguas con una caverna como cielo y otra bajo tus pies es la experiencia más singular de cuantas se puedan tener en cueva alguna.


Lo explorado a día de hoy supera los 60 kilómetros de galerías


De vez en cuando la vida te sonríe y eso debieron pensar los primeros espeleólogos  que se adentraron en está cueva.  Una obra en la urbanización de Cala Pí  dio con una pequeña cueva que una vez explorada parecía prometedora. Años de intensa exploraciones e investigaciones han puesto de manifiesto la red cavernaria más extensa de las Islas Baleares y uno de los grandes lugares subterráneos de mundo. Una cueva singular.
















La cueva tiene todas las protecciones posibles del Gobierno de Baleares y necesitas contactar con ellos o con la Federación Balear de Espeleología para poder concertar la visita.

José Antonio Berrocal. 
Fotos de varias páginas de Internet y del autor.


jueves, 8 de junio de 2017

Abismos insondables

ABISMOS INSONDABLES.

J.A.B. Málaga, 6-6-2017

Los pozos más profundos de Andalucía.

Para acceder a las grandes simas,  o en su recorrido  interior,  se producen a veces fenómenos singulares como grandes pozos verticales que ponen a prueba la pericia y audacia de los espeleólogos.


Sima del Nevero. La última gran sima en exploración en la Sierra de la Nieves.


Un primer sondeo se suele hacer de “oído” arrojando una piedra, contando los segundos y haciendo un cálculo aproximado del desnivel. El abismo en la oscuridad se muestra accesible y cuando  un compañero desciende  primero y con su minúscula luz pone proporción  a lo intuido, desapareciendo en las entrañas de la tierra,  la sensación de incertidumbre se incrementa y la adrenalina inunda el torrente sanguíneo del espeleólogo. Quienes han sentido la llamada del abismo ya quedaran para siempre  atrapados por sus misterios.

Algunos pozos singulares explorados en el mundo alcanzan profundidades espeluznantes.
Hasta hace unos meses el record lo ostentaba la Cueva de Vrtoglavica, situada en Eslovenia, que tiene 603 metros de profundidad. La comparación clásica es que cabrían dos edificios Empire State, uno encima del otro.
En España  el nuevo pozo explorado en Torca del Porrón (Ruesca, Cantabria)   con sus  -636  metros  lo sitúa en la vertical absoluta más grande del mundo.
Para tener una idea de comparación diremos que la torre de la Catedral de Málaga mide 84 metros y la Giralda de Sevilla  104 metros.
Las grandes verticales de Andalucía son mucho más modestas, pero aun así han supuesto un reto para su exploración.

LA LISTA DE LOS POZOS MÁS GRANDES DE ANDALUCÍA.

  1. ·         Sima GESM, en Tolox, Málaga: Pozo Paco de la Torre -145 metros.
  2. ·         Sima del Picacho, en Tolox, Málaga: Pozo Tolox de -132 metros.
  3. ·         Sima de Cabra, Cabra, Córdoba: pozo de entrada de -116 metros.
  4. ·         Gran Pozo, en Sima GESM: -110
  5. ·         Sima de Pinar Negro, Santiago-Pontones, Jaén: pozo de entrada de -106 metros.
  6. ·         Sima del Águila, en Atarfe, Granada, un pozo de -105 metros.
  7.        Torca del Hoyo Hondo, Loja, un pozo de -105 metros.
  8. ·         Pozo Paulino Plata (sima GESM) -104 metros.




Muchos más pozos tienen profundidades de 70, 80 ó 90 metros que también suponen un reto para los deportistas que los abordan.


Para más información puedes visitar el Catálogo de Cuevas y simas de Andalucía, PINCHA AQUÍ


Pozo de 80 metros en la sima de Cacao (Villaluenga del Rosario, Cádiz)


Sima del Nevero.











Los sótanos de Andalucía

LAS SIMAS MÁS PROFUNDAS DE  LA COMUNIDAD ANDALUZA.

Andalucía es una región montañosa y calcárea, dos condiciones propicias para la proliferación de fenómenos kársticos de toda índole.  De entre las formas del karst más atractivas,  para los espeleólogos deportistas,  encontramos las simas, profundos abismos que retan a los exploradores más audaces.
El censo de cuevas y simas de Andalucía ronda los 10.000 registros conocidos y explorados. Claro que entre ellos están todas:  cuevas y simas, chicas y grandes.
Aquí vamos esbozar las peculiaridades de las 10 simas  con más profundidad de las exploradas en Andalucía, a día de hoy, y que dan por sí mismas  una idea de la importancia espeleológica de la Comunidad Andaluza.

La lista de las más profundas.
1.- Sima GESM  -1059 m.
2.- Sima Presta – 803 m. 
3.- Sima del Nevero – 762 m.
4.-Sima del Aire -753 m.
5.- Sima del Picacho – 404 m.
6.- Sumidero de la Nava -379 m.
7.- Sima de la Chupadora -330 m.
8.- Sima de Manolo Pérez -311 m.
9.- Sumidero de la Olla -302 m.
10.- S. Villaluenga-La Raja-Alta Ruta -290 m.
11.- Sima de Pozuelo I -278 m.
12.- Sima del Republicano -256 m.


1.- Sima GESM  (Tolox, Málaga)  Es la primera de esta lista con sus 1.122 metros de profundidad. Fue descubierta en 1972 y explorada en los años siguientes de la década de los 70 y 80 . Su principal peculiaridad es que fue el primer -1000 explorado íntegramente por españoles.
A día de hoy se le conoce la misma profundidad pero en cambio se han incorporado a su topografía casi 18 kilómetros de nuevas galerías gracias a la tenacidad de jóvenes exploradores andaluces que no desisten de mejorar su profundidad tras los sifones que detiene la exploración convencional. Cada día esta opción esta más cerca gracias a escaladas y exploraciones sistemáticas en la zona más profunda y circundante al lago final.

MÁS INFO:
http://simagesm.blogspot.com.es/

2.- Sima Presta (Tolox, Málaga) fue explorada en los inicios de los años 2000 tras desobstruir un pequeño agujero en una ladera al norte del Torrecilla. Su naturaleza caótica y peligrosa hace que aún esté en exploración y sea muy complicado su avance. La cercanía a la Sima del Aire hizo albergar esperanzas de una unión fácil, cosa que de momento es solo una hipotiposis de trabajo.

3.- Sima del Nevero (Tolox, Málaga) era una sima conocida desde la década de los 80 y de apenas 15 metros de profundidad. En su fondo un pequeño orificio arrojaba aire frío y con ello una promesa de continuidad. Tras varios años de paciente desobstrucción se logró vencer la estrechez en 2016 y en apenas media docena de incursiones se ha alcanzado una notable profundidad y la nueva esperanza de continuidad en las exploraciones de la zona alta de la Sierra de las Nieves que cada vez busca con más insistencia la confirmación de un complejo que una las distintas cavidades del plato cenital. Una característica muy singular son las dos corriente de agua: una a partir de -500 y otra más a partir de -700, ambas independientes.


4.- Sima del Aire (Tolox, Málaga) está siendo explorada desde finales de los años 90 aunque su gran empujón vino en los inicios de la década del 2000 tras desobstruir un angosto paso que facilitó el acceso a nuevos pozos. Hoy tiene casi 15 kilómetros de galerías y continúa abierta su difícil exploración. Una enorme red de galerías que arrojan importantes datos sobre la espeleolgénesis de las cavidades de la Sierra de las Nieves. Su enorme envergadura hace necesarias puntas de exploración de un mínimo de 5 días lo dificulta bastante el avance.

MÁS INFO:
http://espeleomalaga.com/noticias-del-ges/ges-explora/exploraciones-en-sierra-de-las-nieves

5.- Sima del Picacho (Tolox, Málaga) Descubierta por el GES de Tolox alberga una de las grandes salas de Andalucía a la que precede uno de los grandes pozos de la comunidad con 135 metros de desnivel. Una pequeña gatera obstruida en el fondo de una gran rampa, por acumulación de bloques, deja abierta la esperanza a una ansiada continuidad.

6.- Sumidero de la Nava (Parauta, Málaga) Es una sima muy estrecha y activa como sumidero lo que la hace de difícil y estacional la exploración. Aunque conocida desde hace muchos años el Club Escarpe ha trabajado los últimos años y son los artífices de sus últimos avances. Y de su topografía.

7.- Sima de la Chupadora (Tolox, Málaga) En exploración actualmente promete ser una de las grandes simas de la Sierra de las Nieves y va camino directo a los nacimientos de Río Verde y Cinojal. Un enigma, en todos los sentidos, por el momento.

8.- Sima de Manolo Pérez (Montejaque, Málaga) Explorada en los años 80 fue otra de las cavidades en alcanzar la cifra de los 300 metros de profundidad, muy difícil fuera de la sierra de la Nieves.

9.- Sumidero de la Olla (Villaluenga, Cádiz) Descubierta y explorada a partir del año 2005 por miembros del GIEX de Jerez con apoyo de otros clubes andaluces. Muy peligrosa por bloques inestables y solo visitable en épocas de verano. Las abundantes lluvias de Grazalema entran a raudal por su boca.

10.- Sistema Villaluenga-La Raja-Alta Ruta (Villaluenga del Rosario, Cádiz) Una sima conocida desde hace muchos años pero que en lo que va del siglo XXI el Club Alta Ruta ha explorado afondo añadiendo nuevas zonas y galerías que la han vuelto aponer de actualidad. Y lo mejor es que además aun tiene zonas por explorar.

11.- Sima de Pozuelo I (Montejaque, Málaga) Bien conocida por los espeleólogos andaluces desde los años 70 fue durante muchos años una referencia por su verticalidad.

12.- Sima del Republicano (Villaluenga el Rosario, Cádiz)  Otra de las simas emblemáticas para los espeleólogos andaluces. Fue explorada por el ERE, el GESM y el GEOS en los años 70  hasta el sifón  final que detenia el paso. Años después un colectivo de clubes andaluces retomaron las exploraciones añadiendo grandes sectores como la galería Tanzania, mejorando notablemente su desarrollo pero no así la profundidad.



Un futuro alentador
Pero además de estas cavidades singulares en estos momentos se está explorando en otras muchas con expectativas singulares. El caso de la sima de la Calabaza (Sierra de las Nieves) es un ejemplo de ello. En la actualidad alcanza el desnivel de 251 metros a través de tortuosos y estrechos pasadizos.  Seguramente uno de estos días se desemboque en un gran colector y nos de la alegría de encontrarnos ante otra gran cavidad. Y las ya apuntadas simas Chupadora y del Nevero ambas con posibilidades de mejorar sus datos al estar aún en viva exploración.
Siguen en el ranquin de las cuevas y simas interesantes la sima de Pozuelo I (-278),  sima Rasca (-225) y una larga lista de cuevas y simas de las ya os hablaremos en otra ocasión.

José Antonio Berrocal.

(Con información de Manuel Gonzalez Ríos y Rogelio Ferrer)

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Sima del Nevero, fotografía: GES de la SEM.

Entrada a la sima del Nevero

Sima del Nevero, fotografía: GES de la SEM.

Sima del Nevero, fotografía: GES de la SEM.

Sima del Republicano

Sima de Villaluenga.

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Todas las informaciones pueden ampliarse en la revista de la FAE ANDALUCÍA SUBTERRÁNEA  pinchando este mismo enlace.

También en:  http://www.catfae.com/index.php

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